Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti

Leonardo da Vinci y Miguel Ángel vivieron en la misma época y tuvieron varios encuentros.

Desgraciadamente, estos dos genios del renacimiento no se llevaban bien y según los historiadores tuvieron algún que otro encontronazo.

La relación de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel

Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti

Actualmente existe una historia en un manuscrito anónimo llamado «Codice Magliabecchiano», en el cual se habla de una de estas confrontaciones:

“Mientras Leonardo y su amigo Giovanni di Gavina paseaban por las calles de Florencia, cerca de la Iglesia de la Santa Trinidad, se encontraron con varios notables que discutían un pasaje en Dante. Estos notables, al reconocer a Leonardo, le pidieron que les explicase estos pasajes.

Casualmente en ese momento, Miguel Ángel también pasaba por allí, por lo que Leonardo dijo: «Miguel Ángel puede deciros lo que significa». A lo que Miguel Ángel, pensando que Leonardo había dicho esto para dejarlo en ridículo, le respondió: «No, explícalo tú mismo, modelista de caballos, que eres incapaz de crear una estatua en bronce” Dicho esto, les dio la espalda y se fue.

Leonardo entonces, permaneció en silencio y se sonrojó ante estas palabras.

Da Vinci contra Miguel Ángel

Algunos historiadores creen que Miguel Ángel podría haber sentido celos de Leonardo da Vinci y fue precipitado con su ofensa. Pero esta historia tampoco dice por qué Leonardo le pidió que explicase aquellos pasajes o en que tono.

Tal vez Leonardo había sido provocativo, ya que parecía que a él no le gustaba Miguel Ángel, pero lo cierto es que la aversión de Miguel Ángel por Leonardo ya estaba allí desde el principio.

Tal vez Miguel Ángel estaba celoso de Leonardo da Vinci, había oído hablar del ingeniero Leonardo toda su vida y él, sin embargo, no fue venerado como el genio más grande del mundo.

¿Pero a que caballo de bronce se estaba refiriendo Miguel Ángel?

Uno de los mayores encargos que Leonardo da Vinci, fue el de realizar una escultura gigantesca en honor al padre del Duque de Milán mientras montaba sobre un caballo.

Leonardo se entretuvo con este proyecto durante diecisiete años. Pero cuando finalmente una guerra sacudió Milán, el bronce que en un principio estaba destinado para la estatua, fue empleado para la realización de cañones.

Aquel caballo de arcilla de Leonardo permaneció parado durante años hasta que fue finalmente destruido. El caballo fue elogiado por la gente común, pero para un escultor como Miguel Ángel un modelo de arcilla debe tomarse como algo bastante primario.

Para él, una obra de arte debe ser permanente, la arcilla se seca, se agrieta y se desintegra. Para los escultores la arcilla es solo un modelo para los siguientes dos o tres pasos antes de que la idea del escultor se convierta en una estatua.

Las diferencias entre Leonardo y Miguel Ángel

Para Miguel Ángel, Leonardo no merecía tantos halagos por parte el público.

Todos le contaban que Leonardo era bueno en la decoración de concursos, bodas, podía hacer grandes leones de juguete que corrían y gruñían, tocaba la lira y que cantaba y se vestía como un ángel.

Leonardo también leía mucho y sabía sobre matemáticas, ingeniería y botánica. Fue un excelente conversador y a todos les encantaba tenerlo en su fiesta.

Leonardo pasó de príncipe a príncipe gracias a su reputación y a menudo se le dio alojamiento y comida como invitado distinguido, durante meses. Sin embargo, Miguel Ángel sabía que pocos o ninguno de sus grandes proyectos fantásticos se llevaron realmente a cabo y esto le molestaba.

Para Miguel Ángel, Leonardo no poseía nada y trabajó muy poco. A pesar de esto, Leonardo tuvo multitud de criados y sus clientes siempre lo perseguían para que finalmente les pintara alguna obra. Para cuando Leonardo cumplió cincuenta años, tenía media docena de grandes duques, reyes y damas rogándole que recordara su promesa de hacer algo para ellos. Pero Leonardo estaba ocupado. Ocupado observando, garabateando, soñando.

Miguel Ángel, sin embargo, era una persona antisocial y amargada. A menudo discutía con las personas que lo rodeaban, por lo que podríamos entender los celos que sentía por el gran Leonardo.

Para él, Leonardo era una especie de «vende humos» . Además también sabía que había cometido grandes errores en la realización de su fresco «La última cena», pues la pintura se agrietaba y caía con facilidad.

Por lo tanto, Miguel Ángel, cubierto de polvo y dolorido por sus largas horas de escultura, no debió haber disfrutado mucho al ver a Leonardo vestido con ropas caras y con seguidores por todas partes. Por lo que el gran autor de la Capilla Sixtina, no sintió nada más que odio y rencor hacia él.

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